Las cinco.


Unos gatos pelean a las cinco de la madrugada
los oigo porque sigo despierta.
En mi mente ideas pelean igual
se arañan y enseñan los dientes.
Yo sé que ya no hay retorno
como caminar hacia atrás sólo es intentar huir.

Si me escapo será a un futuro
en el que no duelan los inviernos
y la lluvia no cale tristeza
las mañanas sean calor puro, besos y olor a café.


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