Ya no me quedan palabras
para contarte cómo me siento.
Las sílabas resbalan por mis mejillas
huyendo de un barco que se hunde, sin orden.
Un manojo de cuerdas en el estómago
que se atan a mis vísceras y que no puedo vomitar.
Como el gato sacando de sí la bola de sus pelos.
Ya no me quedan palabras.
Sólo letras enredadas en pensamientos
que se piensan a sí mismos
una y otra vez.
Ya no me queda corazón
la fruta dulce murió a picotazos.
La verdadera historia que vincula a Starmer y Mandelson está siendo
sepultada por una conspiración de silencio
-
*Por** Jonathan Cook *
* Periodismo independiente, a contracorriente.*
El sistema está amañado, y la clase política y mediática que lo manipula...
Hace 1 día
