Ya no me quedan palabras
para contarte cómo me siento.
Las sílabas resbalan por mis mejillas
huyendo de un barco que se hunde, sin orden.
Un manojo de cuerdas en el estómago
que se atan a mis vísceras y que no puedo vomitar.
Como el gato sacando de sí la bola de sus pelos.
Ya no me quedan palabras.
Sólo letras enredadas en pensamientos
que se piensan a sí mismos
una y otra vez.
Ya no me queda corazón
la fruta dulce murió a picotazos.
Una semana acampados por la vivienda: las organizaciones avanzan hacia la
huelga general
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*Por* *Alejandra Mateo Fano*
*Periodista y activista que escribe sobre justicia social.*
*Tras la caída este viernes de los dos decretos en e...
Hace 11 horas
