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Sus palabras.

Ya casi no escribo.
Sigo como siempre, triste.
Y no escribir, no crear, me pone más triste.
Hasta que ya no me siento capaz de nada.

Me acuerdo de mi abuela,
siempre la recuerdo cuando estoy triste.
Y la verdad es que me pongo más triste.

La que siempre me entendía.
Me encantaría tenerla aquí a mi lado.

Sentada en una silla en la galería,
con su chaquetita de punto.
El pañuelo que de su manga sacaba, ágil.
Con sus manos finas, los dedos largos.
Su aparente fragilidad, su temple
y su elegancia.

Absoluta bondad.
Y su risa
cómplice de todos mis planes y aventuras.
Y sus palabras, las mejores.

¡Ay, abuelita cómo duele crecer sin ti!

Desnuda y sola.

Mi cama fría, como el resto de mi haitación,
como mis manos, como yo.
Nadie más entre el vacío y las paredes.
Mi espalda crujiendo y el tic-tac de un reloj.

Mi móvil llorando dice que se queda sin batería.
Podríamos venir con un cargador.
Necesito dormir entre tus brazos.
Que me cojas de la mano.

Y que alguien me enseñe a vivir sin dolor.
Se me acaba de acabar mi neskuik,
todo lo bueno se acaba. Me voy a la cama.
Como siempre, mañana será un día más...

Y volveré a echarte de menos,
y a sentirme sola, no solo porque tú no estás,
sino porque en realidad es así,
ya nací así: desnuda y sola.

"El sitio de mi recreo"

Suave brisa de verano surca la terraza.
Se arremolina bajo el toldo azul.
Palpa cada hoja, se cuela entre ellas
y las acaricia.

Verde.
Y mi mente entre montañas verdes,
entre pinos, entre la hierba.
Subida al magnolio que regaba mi abuelo.
Sentada en esa piedra del rincón,
entre el laurel y la hiedra.

Y las flores amarillas de la esquina,
con las que elaborábamos
complicadas pociones mágicas.

Y aquella piscina de plástico
también azul.

Y la bici de paseo rosa
que todas hemos montado.

La luz del atardecer,
los últimos correteos libres
y una voz que llama desde la galería:
¡Niñas a cenar!



9 de marzo.





Ayer todo volvió a cambiar.

Ayer hicimos desaparecer un tiempo.
Ayer colgaste mi recuerdo,
olvidaste mi dirección para siempre.
Ayer empezaste a odiarme.

Y yo no te odio.
Yo no te puedo odiar.
Me quisiste dar todo.
Y yo, no te odio.

Tampoco te olvido.
Tampoco te quiero olvidar.
Recuerdo los días vividos
con mucho cariño y felicidad.

Y con eso me quiero quedar.



"ROSA ESPINADA SANGRA A QUIEN LA TOCA"

PARCHES,
REMACHES
Y TROCITOS.

OTRO CORAZÓN,
COMO LOS DEMÁS.
UNO MÁS...

PERDIENDO SANGRE,
PERSONAS,
Y AUTO-CONFIANZA.


Todos han buscado la esencia.
Lo que queda eterno
entre la inmensidad de lo cambiante.
Entre el caos.
Lo que siempre persiste.

Lo que, pese a todo,
sigue existiendo.
Lo que somos yendo y viniendo.
Lo que somos siendo.

La verdad del Ser.
No el sido, ni el será.
Si no el siendo.
Sin sino ni destino.
Sólo siendo.




Mi mirada ya no penetra.
Es casi un soslayo.

Mi piel,
tan suave,
que olvidan haberla tocado.

Mis entrañas
un nudo,
un grito mudo.
Mi desnudo
sólo ante el reflejo.


La noche,
fría, oscura
y sola.
Una soga
que se aprieta
sin tu pecho.