La situación obliga.
Obliga a alienarse,
a dejar a un lado la dignidad.
A aceptarse a uno mismo
como mano se obra barata.
Obliga, obliga.
Obliga a dejar de soñar
y ver las cosas como son.
Y eso es lo que nos dejan de la vida,
la obligación.
Ucrania, Europa y la seguridad mundial
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Por *Rafael Poch-de-Feliu*
*Fue corresponsal de La Vanguardia en Moscú, Pekín y Berlín. Autor de
varios libros; sobre el fin de la URSS, sobre...
Hace 15 horas

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