Plástico y flores de papel.

Un armario pintado a base de permanentes,
el pasado y quienes siguen presentes.
Maletas amontonadas en un rincón, sin deshacer.

Todos mis libros apilados encina de la mesa.
CDs en las estanterías, algunos de mis diarios,
fotos y cintas viejas.

Spray en las paredes,
y el lienzo naranja que me pintaste.
Pósters, celo y chinchetas.

La mesita que forré, con plástico y flores de papel.
Dos camas, una entera y vacía.
Y la otra sepultada bajo ropa.

Una puerta gris, firmada solo por dentro.
Recuerdos, amigos y momentos.
Peluches empapados, soledades.

Etapas y edades, adolescencia
y mis adidas campus cosidas con grapas.
Mis lazos de colores para el pelo, metidos en una caja.


"El sitio de mi recreo"

Suave brisa de verano surca la terraza.
Se arremolina bajo el toldo azul.
Palpa cada hoja, se cuela entre ellas
y las acaricia.

Verde.
Y mi mente entre montañas verdes,
entre pinos, entre la hierba.
Subida al magnolio que regaba mi abuelo.
Sentada en esa piedra del rincón,
entre el laurel y la hiedra.

Y las flores amarillas de la esquina,
con las que elaborábamos
complicadas pociones mágicas.

Y aquella piscina de plástico
también azul.

Y la bici de paseo rosa
que todas hemos montado.

La luz del atardecer,
los últimos correteos libres
y una voz que llama desde la galería:
¡Niñas a cenar!



Que vengas ya

¡Quiero que vengas ya!
Quiero sentir tus manos en mi pelo.
Quiero un beso tuyo.
Y tus caricias. Y tu sudor.

No meterme sin ti esta noche en mi cama.
La siento fría y extraña.
Me acompañará la luna
y las luces de las farolas.

En esta noche de espera.
Que es también despedida.
La luna y la soledad.
El reflejo en el agua
de los sueños de una ciudad
.
¿Soñar? ¡Con que vengas ya!
Quiero soñar mi sueño contigo.


"LA VIDA SON ETAPAS" (Bailame el agua)

Bajo el sol de la tarde, camino sin dirección.
En un pueblo, la dirección no importa demasiado.
La gente que esté, ahí va a estar.
Da igual dónde vayas, si están te los encontrarás.

Desde que tengo memoria, han estado allí.
Unos se van, otros vienen.

Hay otros que vuelven, porque la calle es así,
engancha.
Porque cuando te has criado sentada en los bancos
del parque o en la hierba,
hablando y riendo con todos por igual, no se olvida.

Y vuelvo, vuelvo a mi pueblo, vuelvo al parque,
vuelvo a sentarme en el templete.

Y aunque el tiempo ha pasado, todos nos conocemos,
todos sabemos quién es quién.
Y nos aceptamos así.

Sigue siendo lo de siempre,
lo que siempre seguirá siendo.

Sigue habiendo buena gente con sueños.
Sigue habiendo jonkis que también los tuvieron.
Los niños crecen y los que ya crecieron,
enseñan lo que saben.

Todo ésto pasa en la plaza de mi pueblo.
Con la gente que sale de casa cada día
y camina sin dirección.
Con la gente del parque.
Con la gente que acaba en el templete
de la plaza a la hora de cenar.

Y es auténtica, esa gente, esos momentos,
porque no queda ya nada que ocultar.