Gravilla.


Hermética, al vacío
mi mente.
Contra la intemperie del tiempo, las horas
y el No.

Vagabunda de la nada.
Sangre de gravilla en los demás.
Yo, trapos rotos
recosidos, en cada minuto que paso a solas.

Desesperanza del que quiere
y no puede.
De la sumisión del alma en asfixia
...y el frío de la incertidumbre.

Bochorno.


Sigue siendo noche
en esta habitación cerrada.

El sol quema ahí afuera
y la vida me arde
dentro
como hielo que corta.

Nubarrones de bochorno
en los pulmones
densos
como pensamientos circulares.

Vagabundos en el No Future.


A veces nadie.


A veces me vuelvo inexistencia
vacía, transparente.
Sombra callada
que se disipa, desaparece.

A veces me sobra la piel
y los ojos
siempre húmedos de verte lejos.

A veces, nadie nos ve morir.




Goteo de ausencia.


En el tímpano.


Vuelvo a mi árbol hueco
bosque de nadie.

Vuelvo, el verano está ahí fuera.
Se escuchan adolescentes en celo
luz amarilla y pájaros trinar.

Yo sigo siendo invierno
despertares mudos y días sordos.

Graves en el tímpano
para aliviar vacíos
distancias.
Callar las penas
seguir latiendo.

Otro día, otra noche.
Más horas.
¿Qué importa?

Vuelvo, a mi árbol hueco.
Okupo y resisto.



Surcos en la niebla.


Me repongo de mi misma
de esta rutina sola que soy
de la niebla que envuelve el futuro.

La disipo, creyendo.
No dejaré que esa nada toque mis talones
que el tedio me agarre
me paralice.

Seguiré girando, luna.
Llena, vacía, nueva...
En el trayecto de los días
huellas frescas.
Barro gris.
Entre el poder y el no poder.
En el surco que las horas errantes
dejan al pensar.



Café y Lluvia.


Despertar de café y lluvia.
Silencio hueco
y ruido de mañana en la calle.

Legañas de tristeza de ayer
entre restos de lápiz de ojos.
Coleta, tres cuartos de lana.

Primer cigarro.
Mi respiración
humo y el olor a café tras el cristal
condensados.
Como afuera las nubes
como dentro las ganas.



Selene.


 Luna estéril
como cráteres de noche.
En cada minuto.
El mismo invierno.
Quietud húmeda
que palpita y calla.

Los sueños que rompí mientras dormías.



Tiempo, música, distancia.
Tan parecidos en lo que unen
lo que separan.
Tan cerca como dentro.
Tanto como lejos, al saberlo recuerdo.

Tiempo, que nunca es olvido
sino música siempre.

La distancia no tiene sentido en una canción.
El tiempo no existe en la memoria.








Los cuadros en su totalidad están pintados por Markos J. Yanes. Los versos son de mi tintero.