El Todo


Las palabras tardan en curarse
ecos de lo que ya pasó y avisperos en las entrañas.
Platos rotos, de alma, de cristal.
Ventanas que retumban al viento y un sol que ha dejado de calentar.


Mi sangre duerme
oírla respirar es lo único
que me preocupa y calma.
Ni la noche ni el día importan, ni el tiempo ni el clima.
Ya no hay Nada. El Todo son sus ojos.
Esa forma que tienen al hablar
al decir te necesito
al decirme Mamá.


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