Ya no me quedan palabras
para contarte cómo me siento.
Las sílabas resbalan por mis mejillas
huyendo de un barco que se hunde, sin orden.
Un manojo de cuerdas en el estómago
que se atan a mis vísceras y que no puedo vomitar.
Como el gato sacando de sí la bola de sus pelos.
Ya no me quedan palabras.
Sólo letras enredadas en pensamientos
que se piensan a sí mismos
una y otra vez.
Ya no me queda corazón
la fruta dulce murió a picotazos.
El 5 de abril, nueva fecha clave para que la vivienda deje de ser un negocio
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Por *Martín Cúneo*
* Desde Diagonal en El Salto. Coautor del libro 'Crónicas del
estallido'.*
*Más de 40 ciudades de todo el estado español s...
Hace 3 horas
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